Descarbonizar tu motor: cuándo usarlo, por qué y los riesgos que corres diésel

Descarbonizar tu motor: cuándo usarlo, por qué y los riesgos que corres diésel

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Si tienes un coche diésel entrado en años donde notas que la potencia no es la del primer día, muy posiblemente te hayas preguntado sobre las ventajas e inconvenientes de descarbonizar tu motor. Hablamos de un proceso muy de moda en los últimos años, una suerte de "milagro" para limpiar el interior de tu motor diésel y así recuperar la potencia perdida, reducir el consumo y rebajar las emisiones de cara a la ITV. Descubramos qué es la descarbonización y sus efectos sobre nuestro motor a gasóleo.


¿En qué consiste la descarbonización de un motor?

Descarbonizar un motor es, como su nombre bien indica, un proceso por el cual se busca eliminar los residuos y depósitos internos que acumula un motor de combustión interna a lo largo del tiempo y los kilómetros, más aún cuando el uso mayoritario es en ciudad y/o cuando conducimos a muy bajas vueltas. Aunque la acumulación de residuos es un proceso que afecta a todos los motores sin importar el combustible, en el caso de los diésel es más acusada por la mayor presencia de residuos y el uso de sistemas anticontaminación cuyo objetivo es evitar la expulsión de residuos al exterior.

La acumulación de depósitos en el interior de cámaras de combustión, colectores, EGR o válvulas provoca una pérdida de rendimiento que afecta a las prestaciones y al consumo. Por tanto, cuanto más limpio esté el motor, mejor trabajará. La descarbonización entonces persigue la quema de estos residuos a través de una pirólisis a muy alta temperatura, un escenario que se provoca haciendo funcionar el motor con compuestos introducidos de forma externa. El procedimiento más habitual es la descarbonización mediante Hidrógeno, un gas que se introduce en la admisión para favorecer la quema y eliminación de todo la carbonilla adherida.

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Por qué es recomendable la descarbonización de un diésel

Aunque los procesos de descarbonización no dejan de ser un esfuerzo extra para el motor, hablamos de un proceso en el que se persigue una quema controlada de los residuos internos. Este proceso suele requerir de entre 1 y 2 horas de funcionamiento del motor a diferentes regímenes, pero a fin de cuentas el objetivo siempre es el mismo: inducir una pirólisis capaz de incinerar los residuos internos. Los resultados de estos procesos dependen mucho del motor y del estado del mismo a la hora de realizar la descarbonización. Los milagros no existen y las mejorías pueden ser leves, cuando no difícilmente apreciables, pero la meta de la descarbonización es conseguir recuperar la potencia original del motor y reducir el consumo y las emisiones.

Los resultados entre un motor y otro pueden variar ya que no es lo mismo un coche en muy mal estado donde la descarbonización no será capaz de ofrecer una mejoría, que un coche bien mantenido pero con mucho uso donde el tiempo y los kilómetros hayan dejado huella. Del mismo modo debemos tener en cuenta que la descarbonización es un proceso inútil si el problema de nuestro coche no es la acumulación de carbonilla, sino otra avería que ofrece unos síntomas similares: turbocompresor averiado, inyectores sucios, filtros en mal estado, etc.. Es muy importante acudir a especialistas que sepan valorar si tu coche necesita, o no, una descarbonización, pues al hablar de un sobreesfuerzo para el motor podemos acabar encontrando más problemas de los que pretendemos solventar.

También es importante que, una vez inspeccionado nuestro coche y descartadas las averías, verifiquemos el correcto estado de sistemas auxiliares como los sistemas de refrigeración y lubricación. Volvemos a repetir que la descarbonización es en esencia un sobreesfuerzo para el motor, por lo que cualquier problema en refrigeración u lubricación puede provocar que la descarbonización acabe en una avería muy grave.

Articulo de Diario Motor